IFE: pensó que hablaba con la Anses por Facebook, dio su DNI y la estafaron

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Vio el anuncio: 10.000 pesos de ayuda del Estado como parte del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Se anotó. Jimena tiene 24 años. Vive en Mar del Plata. Es estudiante de psicopedagogía y le quedan pocas materias para recibirse. Hasta lograrlo venía trabajando de acompañante terapéutico en un colegio, labor que quedó interrumpida cuando empezó la pandemia, las medidas de confinamiento y las clases a distancia. Facturaba. Ya no.

Jimena existe, pero no es ese su nombre (se cambia en estas líneas para preservar su identidad). Pero quiere que se sepa lo que le pasó a ella: explicar por qué, pese a haber estado anotada en la Anses como beneficiaria, no pudo cobrar la primera cuota de la IFE.

Una demora y un paso en falso

«Me anoté a fines de marzo, -señala-, y mi fecha de cobro terminó siendo el 1 de junio», relata. Entre las múltiples opciones que ofrecía el organismo, y pese a tener cuenta bancaria, eligió que el depósito se lo hicieran vía Banelco, en un cajero de la red. «Pensé que iba a ser más sencillo», explica. Y vuelve a frustrarse.

Una semana antes de la fecha cobro, Jimena intentó poner el número de trámite del DNI, que era lo que necesitaba para obtener el código de cobro en cajeros Banelco. Pero no podía. «Daba error», recuerda. Y encima, aún con apertura gradual de sucursales de Anses, no lograba obtener una respuesta del organismo para su problema: cada vez que ponía el código, le daba error y no entendía por qué. Llamaba al 130 y no obtenía respuesta. Por mail, tampoco. Entonces fue a Facebook.

Allí buscó «Anses», para llegar al perfil de la Administración Nacional de la Seguridad Social. Y creyó encontrar lo que buscaba: «Anses Tramite Desde Casa». La cuenta no estaba verificada, no tenía el tilde azul junto al nombre. Pero tenía 2439 me gusta, y decía Anses. Y Jimena necesitaba cobrar los 10.000 pesos: no tenía trabajo, las cuentas se acumulaban y los días pasaban. Tenía que ser la cuenta.

El diálogo de Jimena con los estafadores que se quedaron con su bono IFE

Se animó a preguntar vía chat.

-Hola, Buenas tardes

-¡Hola! Gracias por ponerte en contacto con nosotros. En qué podemos ayudarte.

«Que haya una autorespuesta me tranquilizó», admite.

-Quiero ingresar mi número de trámite de DNI para descargar mi código Banelco y no me deja ponerlo completo. ¿Cómo hago? Es el que está impreso en mi DNI.

-Pasenos el número a ver que lo verificamos.

-Dale.

-O foto del DNI.

Jimena le sacó una foto al frente de su documento y la envió

«No se ve el número de trámite«, le contestaron, haciendo referencia a un número único que complementa al del DNI, y que aparece en el frente de la tarjeta.. La futura psicopedagoga se lo escribió. «Está bloqueado por muchos intentos», la intentaron tranquilizar. «No lo siga intentando hasta el lunes», le pidieron. Entonces, Jimena empezó a sospechar. «Pero el lunes es mi día de cobro», les dijo. «Desde las 7 de la mañana», le pidieron. Recién el miércoles (y no el lunes) iba a poder cobrar sus 10 mil pesos, agregaron. Un par de errores de ortografía en el chat confirmaron su sospecha: «Esa no era la Anses», se avivó.

-Me parece que esta página es trucha.

-Señora si quiere jugar no busque perder el tiempo porque le vamos a bloquear el bono.

Tomó el celular y llamó a su amiga: de esas «que entienden de redes sociales», con la que confirmó que ese perfil era un engaño: no era un administrativo del Anses con quien había estado hablando. Pero saberlo no corregía el problema: en breve su dinero estaría en poder de otra persona.

El diálogo de Jimena con los estafadores que se quedaron con su bono IFE

El diálogo de Jimena con los estafadores que se quedaron con su bono IFE

Se animó a preguntar vía chat.

-Hola, Buenas tardes

-¡Hola! Gracias por ponerte en contacto con nosotros. En qué podemos ayudarte.

«Que haya una autorespuesta me tranquilizó», admite.

-Quiero ingresar mi número de trámite de DNI para descargar mi código Banelco y no me deja ponerlo completo. ¿Cómo hago? Es el que está impreso en mi DNI.

-Pasenos el número a ver que lo verificamos.

-Dale.

-O foto del DNI.

Jimena le sacó una foto al frente de su documento y la envió

«No se ve el número de trámite«, le contestaron, haciendo referencia a un número único que complementa al del DNI, y que aparece en el frente de la tarjeta.. La futura psicopedagoga se lo escribió. «Está bloqueado por muchos intentos», la intentaron tranquilizar. «No lo siga intentando hasta el lunes», le pidieron. Entonces, Jimena empezó a sospechar. «Pero el lunes es mi día de cobro», les dijo. «Desde las 7 de la mañana», le pidieron. Recién el miércoles (y no el lunes) iba a poder cobrar sus 10 mil pesos, agregaron. Un par de errores de ortografía en el chat confirmaron su sospecha: «Esa no era la Anses», se avivó.

-Me parece que esta página es trucha.

-Señora si quiere jugar no busque perder el tiempo porque le vamos a bloquear el bono.

Tomó el celular y llamó a su amiga: de esas «que entienden de redes sociales», con la que confirmó que ese perfil era un engaño: no era un administrativo del Anses con quien había estado hablando. Pero saberlo no corregía el problema: en breve su dinero estaría en poder de otra persona.

A la izquierda, la cuenta oficial de la Anses en Facebook; a la derecha, la página trucha

Restablecer contraseña

Jimena decidió volvió a entrar a la Anses para ver si todo seguía igual, y para cambiar la contraseña, por las dudas. La clave, para restablecerse, necesita que el usuario ponga su CUIL, su número de trámite de DNI, responder preguntas sencillas (sobre datos personales en este caso, que están visibles en el DNI, por ejemplo), y luego sí, la nueva clave. La cambió. Pero por chat ella ya había dado casi todo lo que los delincuentes necesitaban para entrar al sitio de Anses y hacer exactamente lo mismo: buscarían en Google el CUIL (algo sencillísimo), pondrían el trámite del documento, arriesgarían respuestas que quizás ya tenían o buscarían online, y cambiarían el acceso.

Así fue que entre miércoles y domingo, el día que aparecería el código para cobrar en Banelco, hicieron una cinchada de accesos. Un día, Jimena la cambiaba. Al tiempo, quien restablecía contraseña era el delincuente. «Fueron varias veces de idas y vueltas», recuerda.

Era una carrera contra el tiempo: en el medio intentó por todos los medios que la Administración le otorgara otra forma de pago, pero no pudo. Ese domingo, tras accesos mutuos, obtuvo el PIN necesario. Pero no era la única que lo tenía: del otro lado, alguien más, gracias al acceso permanente, también lo guardaba. Así, se llevó a cabo la última batalla de cambios de contraseña para poder ingresar.

A la noche, alrededor de las 23.55, Jimena fue con su padre al cajero, para poder retirar el dinero en efectivo ni bien dieran las 12. A las 0 intentaron, pero no pudieron: «código inválido», les informó la pantalla del cajero. A las 0.30, lo mismo. Y así. El padre volvió a la sucursal a las 5, a las 6, a las 7 y de vuelta a las 8 de la mañana. No pudieron.

Entonces, más cerca del mediodía, intentaron ir a cobrar por caja en el Banco Patagonia. Respetaron la distancia social, pese al apuro; sacaron turno de emergencia; se aguantaron las ganas de correr al mostrador. Al llegar a la caja tuvieron la peor respuesta: «Acá me aparece que ya lo cobraron». Lo habían retirado por cajero. Se tuvieron que ir con las manos vacías.

Las denuncias que crecen

La Anses ya presentó 156 denuncias ante distintos juzgados por estafadores que se hacen pasar por empleados del organismo con el fin de captar eventuales beneficiarios del cobro del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), cuyo universo total es de casi 9 millones de personas.

Entre las modalidades más utilizadas por los delincuentes se encuentran: llamadas telefónicas, cuentas de mails y, como en el caso de Jimena, páginas de Facebook apócrifas. Por esta razón, el organismo recuerda y reitera que no realiza llamados y no pide datos personales ni bancarios por mail y SMS. Y a la vez habilitó un sitio web para denuncias y reclamos.

Llamadas para averiguar datos

Según pudo saber LA NACION, en algunos casos las estafas se inician con un llamado («Si usted quiere cobrar vaya ahora al cajero bancario»), con la excusa de que le van a dar un número y una clave telefónica a los beneficiarios, para luego forzarlos a un cambio de contraseñas, logrando que los delincuentes tengan acceso al home banking. «En breve van a tener depositado el dinero», les dicen.

Otras son más sofisticadas. En Salta, por ejemplo, dirigentes de un club se quedaban con plata de la IFE de familias de pueblos originarios. La banda operaba como intermediaria para cobrar el subsidio, y para eso pedían una importante parte del dinero de ayuda otorgado por el Estado, y también obtenían datos de miembros de las comunidades y directamente les robaban el importe completo, los diez mil pesos del Ingreso Familiar de Emergencia que les correspondía.

Por Facebook aparecieron, además de esta cuenta falsa (que al cierre de esta nota seguía activa) otras como ANSES IFE, en las que incluso prometían el famoso código para cobrar por Banelco.

De hecho, firmas de ciberseguridad como McAffee ya advirtieron que durante la cuarentena aumentaron las amenazas por la cantidad de personas que buscan información sobre la pandemia cómo cobrar el IFE, y que se encuentran con varias alternativas a los sitios oficiales.

La denuncia de Jimena

Jimena hizo la denuncia ese mismo día en la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), que dirige Horacio Azzolin, quien desde que comenzó la cuarentena señala que los delitos informáticos crecieron un 500 por ciento. «Es enorme la cantidad de reportes que recibimos de cuentas falsas (bancos, billeteras digitales, etc.) abiertas a nombre de personas que antes compartieron fotos de su DNI por diversas razones (trámites, delivery, búsqueda laboral). La foto del DNI, a nadie«, advierte Azzolin. A la vez agrega: «Una cosa es validar tu identidad con DNI cuando sos vos el que abre una cuenta o una billetera. Lo que me parece un disparate es que te la pida el pibe del correo cuando te lleva un paquete, o que se la des a un desconocido por WhatsApp para una búsqueda laboral».

Para el segundo IFE, ya con la obligatoriedad del uso de un CBU, Jimena recibió el pago. Del primero, nunca más supo qué fue lo que ocurrió. Aunque todavía alguien tiene su número de DNI y, sobre todo, el de trámite, que solo podrá ser modificado con un nuevo documento. Ese número es el que se utiliza para validar identidades en varios servicios digitales del Estado, incluido en la app CuidAR.

Publicado por Diario La Nación Online

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